viernes, 7 de diciembre de 2007

El profesor de apoyo y la integración en las clases de educación física.


El profesor de apoyo y la integración en las clases de educación física.Una experiencia con alumnos/as con N.E.E.

* Profesor de E.F. en el IES. Miguel Fernández** Alumno de la Facultad de Educación y Humanidades, especialidad E.F.*** Maestra especialista en Educación Especial**** Profesor de E.F. en el IES. Enrique Nieto(España)
Miguel Martínez Duarte*mmart7@clientes.unicaja.esJesús Huertas Antón**Asunción Martínez Duarte***Mario Lisbona Moreno****



Resumen: La aprobación del R.D. de 6 de Marzo de 1985 y las posteriores Órdenes Ministeriales de Planificación de la Educación Especial y Experimentación de la Integración, introducen en la institución escolar la figura del maestro de apoyo a la integración encargado de realizar el refuerzo pedagógico. En el IES. Miguel Fernández de Melilla, llevamos tres años intentando cumplir con la premisa reflejada en el preámbulo de la LOGSE del derecho a la educación de todos nuestros alumnos, con una experiencia de apoyo en el área de Educación Física, donde nos encontramos con alumnos con discapacidad motora, psíquica y sensorial. Es nuestro deseo ofrecer la mejor E.F. posible a nuestros alumnos/as, y respaldados por la propia ley, que en sus artículos 36 y 37 respectivamente comenta que “el sistema educativo dispondrá de los recursos necesarios...y de profesores especialistas y cualificados...”, nos disponemos a compartir con nuestros compañeros nuestro proyecto práctico con sus posibilidades y limitaciones. Palabras clave: Necesidades Educativas Especiales. Educación Física. Profesor de Apoyo. Investigación-acción en el aula.

http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 7 - N° 35 - Abril de 2001
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Nos permitimos utilizar la cita de Stenhouse, L. como respaldo a nuestra labor investigadora y de estudio continuo en nuestra área y en nuestras clases de E.F.
Stenhouse, l. (1987):
“Investigando en la acción , las aulas son los laboratorios y los profesores, los investigadores, que comprobarán en ellas la teoría educativa. Así, la investigación educativa puede definirse como la realizada en el contexto de un proyecto educativo y enriquecedora de la labor educativa”
Introducción
En el IES. Miguel Fernández, desde el curso 98-99, venimos desarrollando una experiencia que ha pasado de contar con un monitor para el deporte especial en actividades extraescolares, al apoyo dentro del aula de E.F. por el mismo monitor a ciertos alumnos con NEE, especialmente motóricos y sensoriales. Hasta el curso actual 2000-01 en el que, siempre en coordinación con el Departamento de Orientación y la Jefatura de Estudios desde donde se ha potenciado y animado esta experiencia, hemos ampliado la actividad para realizar clases de apoyo a alumnos con NEE, algunos de los cuales hasta ahora no recibían E.F. de forma curricular por necesidades pedagógicas de refuerzo de otras áreas.
Desde el Departamento de E.F. queremos hacer viable lo recogido en el preámbulo de la LOGSE en lo referido al derecho de todos, sin distinción, a una educación digna. Desde nuestra área nos toca velar por el desarrollo corporal de nuestros alumnos y contribuir a su crecimiento integral, que sin el trabajo riguroso de la misma se vería seriamente dañado en su conjunto.
Rescatamos para justificar todo lo anterior el artículo 1 de la LOGSE que señala, entre otros fines de la educación, el desarrollo pleno de la personalidad del alumno. Para alcanzar este principio, “se dispondrá de los recursos personales y materiales necesarios para que todos los alumnos puedan participar activa y positivamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje”.
Justificación legal y pedagógica
Con la LOGSE se da un importante paso hacia la integración real de la educación especial, aunque en áreas como la de E.F. todavía no se contemple la figura del profesor de apoyo en sus clases como actualmente ocurre con otras áreas; esto ha motivado experiencias como la que aquí relatamos y que esperamos que con el tiempo devengan en un tratamiento de igualdad entre las áreas y un cumplimiento de lo establecido en ley.
El profesor de Educación Física, al igual que el resto del profesorado, se está encontrando ante una compleja tarea: hacer compatibles los intereses generales del grupo-clase con los de los alumnos que presentan necesidades especiales, atendiendo a sus características individuales (Ruiz, 1994). Para atender esta problemática será necesario que los profesores tengan conocimientos y recursos educativos que hagan posible atender las necesidades educativas de estas personas (Linares, 1996).
En centros con alumnos de educación especial es el profesor de E.F. el que previo conocimiento del informe del alumno, en lo referido a deficiencias que afecten directamente a su desarrollo en nuestra área (como pueden ser problemas cardíacos, lesiones en la columna vertebral, válvulas en el cerebro, parálisis, paraplejias, implantes...) y evaluando las mismas, tomará las medidas oportunas para educar físicamente a estos alumnos, como establece Arráez, J.M. (2000) “sería interesante disponer de un profesor de apoyo, al igual que existe para otras materias curriculares, que colaborase con el profesor-especialista de E.F. en la puesta en práctica de las ayudas o adecuaciones pertinentes. En su defecto, y mucho nos tememos que será para largo, será el propio profesor de E.F. el que asuma el rol e incluso puede ser muy válido el que un alumno-compañero se preste a ello, lo que contribuirá, sin duda, a desarrollar actitudes solidarias”.
Siguiendo al profesor López Melero (1999) “La escuela pública, sólo así, cumplirá su papel social como agente de transformación, si ella misma y su profesorado se transforma comprendiendo que cada niña o cada niño tienen un estilo, un ritmo y un modo de aprendizaje independientemente de su handicap. Este profesorado comprende que cada estilo o modo personal de aprendizaje requiere un cambio en el modo de enseñanza” . Nos sumamos a esta necesidad de cambio, desde nuestro difícil cometido de enseñar-aprender, destacamos la concepción de singularidad y de diferenciación, y es que todos nuestros alumnos son especialmente desiguales, sin distinción de su handicap y eso debe animarnos a tender hacia la enseñanza personalizada para todos nuestros alumnos, ya que todos, sin excepción son diferentes.
Siguiendo con esta justificación, estudiamos que el fundamento de la educación personalizada “es la consideración de la persona como principio consistente de actividad que se manifiesta a través de las notas de singularidad, autonomía y apertura, cada una de las cuales presenta sus peculiares características”(García Hoz,1983,497). Consecuentemente, la acción motriz personal determina que el protagonista de la educación es el propio sujeto que se educa.
El objetivo de la E.F. desde el punto de vista de la singularidad personal es hacer al sujeto consciente de su propia realidad corporal, de sus posibilidades de actuación en el entorno físico y humano, y de sus propias limitaciones. Por otro lado, la E.F. debe permitir el desarrollo de cada persona de acuerdo con sus capacidades físicas, sus intereses, su ritmo individual (cinético y de aprendizaje), su grado de madurez motriz y sus circunstancias personales.
Todos nuestros alumnos, en la medida de nuestras posibilidades y de nuestra habilidad profesional, experiencia y conocimientos como docentes, necesitan de una enseñanza de la E.F. individualizada, pero todos nuestros alumnos sin distinción exigen una enseñanza lo más normalizada posible de la E.F.
El capitulo Quinto de la LOGSE, dedicado a la educación especial, dice en su artículo 36 que “el sistema educativo dispondrá de los recursos necesarios para que los alumnos con NEE temporales o permanentes puedan alcanzar, dentro del mismo sistema, los objetivos establecidos con carácter general para todos los alumnos.” En su artículo 37 establece que “el sistema educativo deberá disponer de profesores de las especialidades correspondientes y de profesionales cualificados, así como de los medios y materiales didácticos precisos para la participación de los alumnos en el proceso de aprendizaje. Los centros deberán contar con la debida organización escolar y realizar las adaptaciones y diversificaciones curriculares necesarias para facilitar a los alumnos la consecución de los fines indicados. Se adecuarán las condiciones físicas y materiales de los centros a las necesidades de estos alumnos. La escolarización en unidades o centros de educación especial sólo se llevará a cabo cuando las necesidades del alumno no puedan ser atendidas por un centro ordinario.”
La administración educativa pertinente debe ofrecer los medios para asegurar el cumplimiento estricto de la ley y resolver los problemas que a ella le atañen. Los docentes somos conscientes de las dificultades para la puesta en práctica de estos programas, así Arráez, J.M. (2000) comenta que planificar y llevar a la práctica adecuaciones curriculares requiere una preparación específica que no existe, debido a la falta de preparación del profesorado, la falta de recursos, etc. En los proyectos educativos de los centros se observa cierta demagogia entre el “querer hacer” y el “poder hacer” planteándose un problema de difícil solución para la praxis educativa en los escolares con N.E.E.”
Es un hecho que en este y en otros temas, al no cumplirse lo establecido en ley, los profesores utilizando recursos de todo tipo intentamos abordar los problemas con los que nos encontramos en el día a día de nuestra profesión, la enseñanza, de ahí que ante la multiplicación de casos de difícil desempeño optemos, como se realiza en el proceso de aprendizaje, por ir asentando las bases para mejorar nuestra labor docente diaria. Si bien es cierto que los resultados no se producen de hoy para mañana, y que al tratarse en definitiva de un proceso de investigación, el producto resultará de limar asperezas y de resolver los problemas del camino, tal vez los éxitos lleguen en unos años, y los beneficiados no sean estos alumnos, sino los que vengan después. Ésta es una tarea conjunta, en la que debemos implicarnos todos, desde todas las áreas y contando con la participación de todos los estamentos de la cadena educativa; el fallo en cualquier eslabón sólo retrasará el resultado final, que debe ser ofrecer la mejor educación, en nuestro caso la mejor educación física a todos nuestros alumnos sin distinción de dificultades o teniendo en cuenta todas sus diferencias y sus singularidades.
La Educación Física Especial y su apoyo en el IES Miguel Fernández
Nuestro centro recibe alumnos de educación especial y es un hecho, que hasta ahora viene siendo normal, que sea el profesor, el que mediante su motivación e interés, intente resolver las dificultades de hacer llegar la E.F. a todos sus alumnos, en una ratio aproximada de 1/30 . Existen grupos donde puede haber 2/30 y donde no hay ningún alumno catalogado de educación especial. Habrá que recordar que un alumno tiene NEE si presenta dificultades de aprendizaje mayores que el resto de los alumnos, bien por causas internas, bien por una respuesta educativa desajustada, de forma que requiere adaptaciones de acceso y/o adaptaciones significativas en más de un área del currículo. En estos tres años hemos pasado de realizar un Deporte Especial, en horario extraescolar, a realizar apoyos en el aula de E.F. llegando a la situación actual de incorporar otro colaborador-profesor en el aula y aumentar el tiempo pedagógico dedicado a nuestra área con una clase de ayuda semanal que sumar a sus clases lectivas, de esta forma muchos de estos alumnos con deficiencias psíquicas, motóricas y sensoriales, reciben tres clases de E.F. semanales.
En nuestro caso utilizar a un colaborador en el aula de E.F. es una experiencia educativa, una investigación que intenta resolver el problema de falta de medios y recursos humanos y materiales de nuestra administración educativa.
¿Cómo lo hemos hecho?
Contratando a un monitor, alumno de la Facultad de Educación y Humanidades, de la especialidad de E.F. tiene la experiencia de estar involucrado en el proyecto desde un primer momento.
¿Por qué?
Principalmente para cumplir la ley, sobre todo en lo referido a los objetivos mínimos de debida consecución, porque la educación es un derecho que asiste a todos los alumnos como reconoce el artículo 27 de la Constitución, por nuestra inquietud en resolver los problemas derivados de llevar nuestra área a todos nuestros alumnos, por la necesidad de dar una respuesta motriz real a todos nuestros alumnos y también a los alumnos con NEE, por la alta ratio de alumnos por clase, por la dificultad para acceder a las instalaciones (por ejemplo un alumno en silla de ruedas que debe cruzar dos carreteras para acceder a las pistas exteriores -aula de E.F.), por la pequeñísima sala cubierta que dificulta la realización del currículo de nuestra área al no cumplirse la ley que especifica un espacio cubierto de 480 m2, (el espacio cubierto del que disponemos tiene 15 x 6 m aproximadamente), por el problema añadido de traslado de materiales específicos y porque es nuestra difícil obligación a la que intentamos dar respuestas. Otro motivo sería el de poder aumentar el insuficiente tiempo académico asignado a nuestra área, con dos clases de 50 minutos semanales. Estos alumnos pasan a tres sesiones semanales al finalizar el curso veremos los resultados de esta experiencia
¿Quién gratifica estas sesiones y en qué concepto?
La Ciudad Autónoma, en concepto del Proyecto del Deporte en Edad Escolar y como figura del Deporte Especial.
¿Hacia qué modelo tendemos?
Hacia la implantación de la figura del profesor de apoyo al área de E.F. que forme parte del Departamento de Orientación, bien como plantilla fija o itinerante, al igual que el fisioterapeuta por ejemplo y que su contratación sea realizada por el MECD
¿Cuál es el perfil más adecuado para este trabajo?
Pensamos que pueden ser los Licenciados en E.F., maestros especialistas en Educación Especial y en Educación Física, siempre que tengan cursadas asignaturas relacionadas con el puesto de trabajo, Psico-pedagogos, Logopedas, otra opción sería el cubrir esta plaza por un profesor de este Departamento, creando horas de apoyo que añadir a los grupos de los diferentes niveles y ciclos, de tal forma que estas clases de apoyo de una hora se sumaran al resto del horario lectivo, así en nuestro horario aparecerían las modalidades de clases a) y b) que veremos más adelante. Este perfil debería ser estudiado por la administración educativa competente y por los Departamentos implicados.
¿Qué otras opciones son posibles?
Pensamos que la figura del Practicum en colaboración con la Facultad de Educación y Humanidades tendría en este apartado un interesante abanico de posibilidades para realizar sus prácticas en un momento donde las mismas son difíciles, por el escaso campo de actuación en los centros escolares, otra opción sería el Curso de Aptitud Pedagógica para futuros docentes que tengan que realizarlo por no encontrarse incluido en su plan de estudios.
¿Quién la respalda?
Los Departamentos de Orientación y de Educación Física apareciendo recogida en su Programación Didáctica, y la Jefatura de Estudios de nuestro centro conocedora de este importante Proyecto, la incluirá en la Memoria de Actividades y dispone de un escrito para solicitar esta figura (profesor de apoyo) para el curso 2001-02.
Adaptaciones en el área de EF
Individualizar la enseñanza siempre supone un ajuste de los tipos de ayudas pedagógicas a las necesidades y características de los alumnos. Este ajuste desde una concepción amplia del currículo escolar, puede entenderse como un continuo de mayores o menores modificaciones de los programas que el profesor diseña para el grupo-clase, con vistas a facilitar el aprendizaje de los diferentes alumnos de este grupo. Cualquier programación es susceptible de ser modificada y mejorada con tal que incluya elementos que permitan y faciliten una práctica educativa diversificada y conveniente a las diferentes características individuales de los alumnos.
Las adaptaciones curriculares, en sentido amplio, son una de las estrategias metodológicas que los docentes deberán emplear como vías y/o medidas específicas de atención a la diversidad en el proceso enseñanza-aprendizaje y se dirigirán a aquellos alumnos, o grupos de ellos, que presenten diversos tipos de dificultades en su proceso educativo. Según esta definición prácticamente todos nuestros alumnos requieren adaptaciones curriculares, ya que en mayor o menor medida todos tienen en algún momento alguna dificultad en el aprendizaje de algún contenido concreto o para alcanzar tal capacidad precisa. Ésta es la riqueza humana, nuestra diferenciación para aprender y responder en tiempos y formas desiguales. Son necesarios metodológicamente los estilos de enseñanza individualizadores, la tendencia hacia la personalización de cualquier área como un criterio de mejora de la calidad de nuestra docencia, la eliminación de referirnos a un alumno/a tipo medio, que determine el denominador común de todos los de esa clase, ya que en este error pedagógico mal asumido por todos los docentes perdemos de vista a los alumnos que no tienen ninguna dificultad de aprendizaje y en su mayor o igual defecto a los alumnos con una importante dificultad de aprendizaje (alumnos con NEE), en el punto medio están el grueso de alumnos, esa mayoría con algunas dificultades en el aprendizaje, a todos sin excepción deberíamos dirigirnos, y para todos deberíamos modificar, adaptar en mayor o menor medida, esto sigue siendo un criterio de calidad de la enseñanza, y por cuestiones externas (ratio, equipamientos, recursos materiales y humanos) y también internas (falta de conocimientos, motivación, reciclaje, descoordinación) nuestros alumnos no reciben la educación que debieran.
Según Olayo, J.M. et al(1996) las adaptaciones o modificaciones que se pueden plantear para hacer accesible una actividad jugada o deportiva a los alumnos que presentan algún tipo de discapacidad pueden realizarse en los propios objetivos que se plantean para todo el alumnado: eliminando en un momento puntual alguno, dando prioridad a uno sobre otros o variando el tiempo que se dedica para alcanzarlo. El alumno con discapacidad necesita, como cualquier otro, sentirse útil y aceptado para participar en aquellas actividades jugadas y deportivas en las que participan los demás; y, además, necesita sentir que progresa y que mejoran sus competencias personales, lo que le va a reportar no pocas sensaciones de bienestar y placer por los logros conseguidos.
Cuando ni con adaptaciones más o menos significativas, estos alumnos pueden participar en las actividades deportivas habituales en el centro, se debe proceder a incluir en planificación de actividades extraescolares, juegos y deportes específicos más asequibles a sus intereses y posibilidades.
Decir que un juego o un deporte es específico, no es más que afirmar que es practicado por alumnos cuyo nivel de afectación les impide acceder a otros más habituales, con la salvedad de que estos deportes especiales me interesen en un momento concreto sin que el grado de impedimento sea total, como contenidos para alcanzar otros objetivos.
Siguiendo a Arráez, J.M. (1997) para elaborar adaptaciones curriculares, y en relación estrecha con el Principio de Significatividad (en primer lugar se traten de adaptar o modificar los elementos de acceso al currículo poco significativos y en segundo lugar, los elementos básicos considerados más significativos) nos encontramos con un continuo de posibilidades de elementos a adaptar que oscilan desde lo poco significativo (elementos de acceso: organización, espacios, recursos, equipamientos adecuados, agrupamiento de horarios, ajuste de horarios, etc) a lo muy significativo (elementos básicos del proyecto curricular de etapa: objetivos de las áreas curriculares, contenidos, metodología y evaluación). Será también Arráez, J. M. (1997) quien comente que la mayor parte de las dificultades se pueden compensar por medio de una intervención educativa modificada y/o adaptada al nivel de los alumnos que presentan tales dificultades . El profesorado que intenta adaptar los medios a su alcance (objetivos, contenidos, métodos de enseñanza...), para ajustarse a las necesidades de aprendizaje de sus alumnos, ya está en el camino. No se trata de una tarea sencilla, en absoluto, pues el equilibrio entre lo que debe ser igual para todos (en términos de las capacidades a las que se aspira, y a efectos de evitar discriminaciones de cualquier tipo), y lo que debe ser individual y distinto para cada cual (en términos de ajuste a las características de cada alumno), es siempre difícil de alcanzar. Esa búsqueda de equilibrio es lo que se persigue con el proceso de adaptaciones curriculares.
Posibilidades del profesor de apoyo en las clases de EF
Pensamos que habría que distinguir:
a. clases de E.F. con apoyo a los alumnos con NEE, donde se tiende hacia la máxima integración de las actividades de estos alumnos con sus compañeros de clase, buscando adaptaciones de acceso al curriculo, poco significativas para alcanzar los objetivos generales mínimos establecidos en ley para todos nuestros alumnos. Aquí se pueden plantear a su vez otras posibilidades de adaptabilidad, en función de las dificultades de estos alumnos en su adquisición de los conocimientos, en función al grado de estas dificultades, y al ser estas cada vez más amplias habrá que recurrir a las modificación de los elementos de acceso al curriculo en un primer momento , hasta llegar a los elementos propios del currículo, es decir de lo poco significativo a lo muy significativo siguiendo la denominación de la Reforma. En esta opción puede aparecer el profesor en clase con todos sus alumnos, con alumnos con NEE, o el profesor en clase con todos sus alumnos, con alumnos con NEE + el profesor de apoyo.
b. clases de apoyo al área de E.F. siendo una hora más de clase semanal [tres clases de E.F: dos establecidas en el Proyecto Curricular de Centro modalidad a) y una más de apoyo, modalidad b)] donde se realizan adaptaciones principalmente significativas curriculares, una de las adaptaciones poco significativas es la organización, en esta modalidad estarán aislados de sus respectivas clases, grupos, estas agrupaciones están determinadas por el Departamento de Orientación en grupos de alumnado con discapacidad Psíquica, y alumnado con discapacidad Sensorial, de diferentes niveles y ciclos educativos.
En estas clases se pretende reforzar aquellas necesidades que impidan ese desarrollo corporal, como puede ser su desajuste con el momento evolutivo en el que se encuentran, se trabajan sesiones de Educación Física de Base, Psicomotricidad de etapas anteriores, no cubiertas y con grandes lagunas. Se lleva una Programación Didáctica paralela, donde se trabaja con 4-5 alumnos clasificados y agrupados por NEE, como objetivos más importantes partir siempre de sus posibilidades, no de sus limitaciones, desarrollar los patrones básicos de movimiento, transferir a la mejora de las cualidades básicas y motoras, acortar el desajuste con su desarrollo evolutivo y el de sus compañeros, enriquecer motrizmente.
Estas clases lejos de alejar del objetivo de integrar y realizar las sesiones siempre que sean posible en el marco de la escuela, se complementan y tienden a acentuar esta integración con un tiempo real de tres sesiones donde tal vez podríamos hablar por leyes fisiológicas y biológicas de adaptaciones y mejoras significativas. En esta opción puede estar el profesor de E.F. y/o/+ el profesor de apoyo. Estas opciones habría que tenerlas en cuenta de cara a la confección de los horarios, utilización de las instalaciones, material, etc. Pensamos que al ser grupos reducidos no debieran coincidir con el resto, debido al problema de instalaciones de nuestro centro, de esta forma dispondrían de todas las instalaciones para trabajar adecuadamente. En este curso académico, y al ser una experiencia educativa novedosa nos vamos encontrando con problemas que deseamos en caso de continuar con la experiencia en cursos venideros podamos ir resolviendo, ya que nuestra mejor enseñanza es su puesta en práctica.
Funciones del profesor de apoyo. Conozcamos un poquito más de esta figura
La aprobación del R.D. de 6 de Marzo de 1985 y las posteriores Órdenes Ministeriales de Planificación de la Educación Especial y Experimentación de la Integración, de 26 de Marzo de 1985 y 30 de Enero de 1986, que desarrollen el mismo, introducen en la institución escolar la figura del maestro de apoyo a la integración encargado de realizar el refuerzo pedagógico.
Hay que tener en cuenta que, en la actualidad, existen situaciones administrativas diferentes para los profesores que realizan apoyo en la institución escolar:
a. Maestros de Pedagogía Terapéutica con adscripción provisional o definitiva al centro, que en teoría, actúan como tutores de la unidad de Educación Especial
b. Maestros de apoyo, en comisión de servicios, que prestan apoyo a un grupo de alumnos que provienen de distintas aulas y niveles, y que no están adscritos a una unidad determinada.
Así, los profesionales que hacen el apoyo son: Maestro-tutor con formación adecuada, Maestro de Pedagogía Terapéutica y Logopeda.
Para acercarnos más a la figura del Maestro de Apoyo, veamos las funciones que desempeña en el Centro de Integración:
1. Coordinación con el profesor tutor: La implicación del maestro de apoyo en el Proyecto educativo del Centro ha de ser plena, y por tanto, su coordinación con el maestro tutor va a imponer un nuevo ritmo: en el aula hay (en determinados momentos) dos profesores en vez de uno. Esto significa que la responsabilidad de la dinámica del aula depende de los dos maestros y por lo tanto ambos han tenido que reflexionar sobre aspectos tales como el proceso de desarrollo de cada niño, cómo potenciar sus posibilidades, qué adaptaciones curriculares precisan, etc.
2. Formación del Maestro tutor: En el momento actual, los profesores tutores se han formado mediante planes de estudios en los que no se contempla bajo ningún aspecto la educación del niño deficiente. En este sentido y teniendo en cuenta que formar adecuadamente a los maestros es un proceso lento, una parte del proceso la asumen los maestros de apoyo. Los nuevos Planes de Estudio de las Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado tendrán que incorporar dentro de la formación de todos los maestros aquellas asignaturas que posibilitan un mayor conocimiento del mundo de la deficiencia así como de la formación en cuanto a aceptación, valoración y estrategias educativas en este campo.( Esta asignatura existe. Es común a todas las especialidades y se denomina Bases Psicopedagógicas de la Educación Especial)
3. Apoyo directo a los niños: El ritmo de desarrollo de cada niño es diferente y es frecuente que dentro de la misma clase podamos realizar agrupaciones en función de los problemas que van apareciendo. El maestro de apoyo ejercerá su acción sobre el grupo que presente un determinado desajuste.
4. Colaboración con el equipo docente: La tarea del profesor de apoyo con respecto a este punto es fundamental. En la medida en que las estructuras organizativas del Centro se flexibilicen se potenciará el trabajo de cada uno de los profesores (sean especialistas o no) y por tanto se enriquecerá la atención educativa de los niños. Naturalmente hemos hablado en este punto de equipo docente, entendiendo por tal a todas aquellas personas que toman parte en el proceso educativo y cuya actitud debe ir en la misma dirección.
5. El maestro de apoyo como investigador: Hace referencia a que el maestro debe investigar sobre qué mobiliario es el más adecuado para cada uno de sus alumnos; qué tipo de materiales va a favorecer los aprendizajes; cómo tendrán que adaptar los materiales para que cada uno de sus alumnos encuentren en estos un medio más de enriquecimiento, etc. El maestro de apoyo no está solo en esta tarea. Los tutores, a pesar de no haber trabajado (muchos de ellos) con niños deficientes, aportan su creatividad a la hora de descubrir nuevas posibilidades, nuevos enfoques...Pero será tarea del maestro de apoyo recoger todas las aportaciones de unos y otros. Igualmente realizará esta función con respecto a los Equipos Psicopedagógicos.
Bibliografía
· Arráez Martínez J. M. (1997). “ ¿Puedo Jugar yo? El Juego Modificado. Propuesta para la integración de niños y niñas con NEE". Proyecto Sur. Granada
· Arráez Martínez J. M. (1998). “Teoría y praxis de las adaptaciones curriculares en la E.F. Un programa de intervención motriz aplicado en la educación primaria”. Ediciones Aljibe. Granada.
· Arráez Martínez J.M. (2000) “Motricidad y Necesidades Especiales. Consideraciones en torno a la educación física y el acceso al currículum”. Vol. I: Ponencias. Primer Congreso Internacional de NEE. Alas para volar. La educación como marco para el respeto y la atención a las diferencias. Granada.
· Zamora Supervía C. (1992). “Currículo. Educación Infantil”. Edebé. Barcelona
· Delgado Noguera, M.A.(1992) “Los estilos de enseñanza en la E.F. Propuesta para una reforma de la enseñanza”. I.C.E. Universidad de Granada. Granada
· García Hoz, V.(1996). “Personalización en la E.F.” Rialp. Madrid.
· Joan Anna et al. “Las adaptaciones curriculares”. Cuadernos de Pedagogía. 238, pág. 78-80
· Ley Orgánica 1/1990, de 3 de Octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo. Madrid
· Linares, P. (1993). “Fundamentos psicoevolutivos de la E.F.E. Servicio de publicaciones de la Universidad. Granada.
· López Melero, M.(1999). “Educación Física y diversidad: el encuentro del cuerpo con la persona”. Actas del XVII Congreso nacional de E.F. Vol. I. I.A.D. Universidad de Huelva.
· Marchesi Ullastres, A. et al. (1986).”Apoyo a los alumnos con necesidades especiales. Programa de Integración Escolar” MEC. Madrid.
· Olayo Martínez J.M. et al. (1996). “El alumnado con discapacidad. Una propuesta de integración” (I) y (II). MEC. Madrid.
· Ruiz, L.M.(1994) “Factores que favorecen el aprendizaje del deporte adaptado: sobre el conocimiento afectivo y el deseo de aprender. XVI Jornadas sobre E.F. I.A.D. Málaga.
· Stenhouse, L.(1987). “La investigación como base de la enseñanza” Selección de textos por J. Rudduck y D. Hopkins. Ed. Morata. Madrid

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